El árbol de la vida

¿Comenzó la  vejez y la muerte con el pecado original? Cuando Dios creó al hombre y a la mujer, ¿hizo sus cuerpos inmortales? ¿Tenían Adán y Eva la capacidad de vivir para siempre? Si es así ¿qué tipo de cuerpos tenían? ¿Es qué acaso no se sujetaban a las leyes físicas y en particular a la segunda ley de la termodinámica -la llamada flecha del tiempo- que pronostica que todo organismo vivo está sujeto a degradación y muerte? Veamos que dice la Biblia al respecto.

Génesis 2:16-17 dice: “Y ordenó el SEÑOR Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer,   pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás”. ¿Se refiere aquí El Señor a la muerte física o a la muerte espiritual, es decir a la separación del hombre de Dios?  Aparentemente la Biblia enseña que se refiere a los dos tipos de muerte. Veámoslo.

La entrada de la muerte espiritual, es decir, la separación del hombre  de Dios, como producto del pecado original, es evidente a través de todas las páginas de la Biblia y justifica la venida de Cristo y su sacrificio expiatorio para redimir a la humanidad.

Ahora, en relación a la muerte física, podemos decir lo siguiente: Génesis 2:19 dice ”Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás”.  En este versículo el Señor indica claramente que el hombre y la mujer morirían físicamente como producto del pecado. Pero… ¿cuál es la causa última de la muerte física?

Génesis 2:22 dice “Entonces el SEÑOR Dios dijo: He aquí, el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal; cuidado ahora no vaya a extender su mano y tomar también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre”. Evidentemente, es el árbol de la vida, plantado en el huerto del Edén por Dios, el que tiene la maravillosa virtud de prolongar la vida de los cuerpos mortales de Adán y Eva. El árbol de la vida parece  haber sido plantado por Dios exclusivamente con la función de prolongar la vida del hombre y la mujer mientras ellos se encontraban en el huerto. De hecho, Dios les había permitido comer de todo árbol, excepto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Al decir “de todo árbol”, implícitamente se incluía el árbol de la vida.

De lo anterior inferimos que el vivir para siempre no necesariamente estaba en la naturaleza física original del hombre y la mujer. La muerte física parece ser producto del éxodo forzado del hombre y la mujer desde el Jardín del Edén, y de la incapacidad de volver a comer de dicho árbol. Esto sugiere, entonces, que los cuerpos de Adán y Eva no eran necesariamente diferentes de los nuestros, ni que las leyes de la biología y de la física eran diferentes en la época del Edén. El énfasis en la Biblia es que la inmortalidad era una capacidad otorgada por Dios al hombre dependiente de su obediencia y de su permanencia en el huerto, donde estaba el árbol prodigioso. Lo anterior es corroborado por el celo con que Dios dispone el cuidado posterior del árbol de la vida: Génesis 3:24 “Expulsó, pues, al hombre; y al oriente del huerto del Edén puso querubines, y una espada encendida que giraba en todas direcciones, para guardar el camino del árbol de la vida” (ver también Génesis 2:22). Podemos entonces pensar que de ésta manera se introdujo la muerte física en la humanidad.

El versículo anterior también sugiere que la naturaleza del árbol no era física, sino espiritual. Los querubines guardianes y la espada encendida girando en todas direcciones más parecen tener su existencia en el mundo espiritual que en el terrenal. Las tremendas propiedades espirituales de los árboles de la vida y del conocimiento del  bien y del mal los hacen muy especiales, y justifican la presuposición de que se encontraban en el huerto pero en el plano espiritual, al cual también tenían acceso Adán y Eva, ya que éstos incluso hablaban directamente con Dios. El fruto del árbol de la vida no sería necesariamente tangible, sino comparable por un lado a la palabra de Dios, que alimenta nuestro espíritu, y por otro lado al maná dado por Dios a los israelitas durante el cruce del desierto, alimentando así también el cuerpo físico.

El árbol de la vida había sido plantado por Dios para que el hombre comiese de él, no los animales. La Biblia no enseña que los animales no morían antes de la caída, lo cual es consistente con los millares de fósiles de animales encontrados en el registro geológico los cuales son fechados en millones de años atrás. Los animales probablemente sí morían, otra posible prueba la encontramos en las pieles con que Dios cubrió a Adán y Eva antes de expulsarlos del paraíso (Génesis 3:21 “Y el SEÑOR Dios hizo vestiduras de piel para Adán y su mujer, y los vistió”). Dichas pieles implicarían la muerte, posiblemente natural, de algún animal.

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En defensa de la resurrección de Jesús

 

Uno de los pilares de la fe cristiana es la resurrección de Cristo. Como el mismo apóstol Pablo lo dice,  si no creyésemos que Jesús se levantó de los muertos, vana es nuestra predicación y vana es nuestra fe (1ª Corintios 15: 14-17). Frente al pensamiento moderno “Jesús fue sólo un maestro, un ser humano sabio, él no pudo resucitar” ¿Cómo defendemos nuestra fe? ¿Qué argumentos hay que apoyan la resurrección de Cristo? Esto lo examinaremos en el siguiente ensayo.

 

Lo siguiente es en gran parte un resumen del capítulo 10  del libro “Without a Doubt” de Kenneth Richard Simples (ver referencia al final).

 

Algunos de los que rechazan la resurrección de Cristo proponen explicaciones naturales para los acontecimientos que la describen. Veremos 5 de las explicaciones naturales más populares y aprenderemos como rebatirlas.

 

Hipótesis 1: La resurrección de Jesús podría ser simplemente una leyenda o un mito:

 

Un estudioso de la historia antigua de Roma y Grecia de la Universidad de Oxford, A.N. Sherwin-White, ha dicho que durante el transcurso de dos generaciones no hay tiempo suficiente para llegar a distorsionar los hechos históricos con mitos y leyendas. Por generación entendemos el periodo típico de tiempo de vida de una persona, unos 80 años.

 

Muchos de los libros del nuevo testamento fueron escritos sólo unas décadas después de haber ocurrido los acontecimientos que ellos describen. La crucifixión de Cristo ocurrió entre el año 30 o 33 de nuestra era y hay buenas razones para sospechar que los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) fueron escritos alrededor del año 60. Si hubiesen sido escritos con posterioridad a estas fechas, probablemente hubiesen mencionado tres grandes acontecimientos históricos de gran importancia para la cristiandad: la caída de Jerusalén en manos de los romanos (año 70), el martirio de los apóstoles Pedro y Pablo (año 64-66) y la persecución de los cristianos por el emperador romano Nerón (año 65 aprox.). Como estos acontecimientos no se mencionan en los evangelios, ellos probablemente son anteriores al año 65. Todo lo anterior sugiere que simplemente no hubo tiempo para que se desarrollase un mito a partir de ciertos acontecimientos históricos. El experto en leyendas Julius Muller afirma que una leyenda no puede reemplazar a los hechos mientras el observador de los acontecimientos permanece en vida. Esto es especialmente significativo en lo que concierne a la hipótesis del mito.

 

Adicionalmente, los milagros descritos en los evangelios no son frívolos, ostentosos o fantásticos, como muchas leyendas y mitos de la antigüedad. Los milagros de los evangelios son siempre hechos para la gloria de Dios y/o en respuesta a una necesidad humana legítima. Son por lo tanto, de una naturaleza muy distinta a la de los hechos sobrenaturales que se encuentran en la literatura mitológica.

 

Otro punto en contra de la interpretación mitológica de la resurrección es el alto nivel de coherencia teológica que ella muestra con toda la escritura. Es difícil imaginar un invento que cuadre tan perfectamente con el plan divino de redención expresado en toda la escritura, la cual fue escrita en distintos tiempos y por distintas personas.

 

Finalmente, debemos decir que si los escritores de los evangelios se hubiesen salido del orden verdadero de los acontecimientos, algunas personas hostiles, testigos también de los acontecimientos y familiares con los hechos históricos de la resurrección, podrían y deberían de haber expuesto “el fraude” con la fuerza de la verdad en su tiempo, lo cual no ocurrió.

 

Por lo anterior, la hipótesis de que la resurrección de Cristo sea un mito o una leyenda falla en reconocer la sólida base histórica sobre la cual se describen los acontecimientos y no reconoce el corto intervalo de tiempo entre los hechos y la escritura de los evangelios. Por lo tanto es una hipótesis inadecuada.

 

 Hipótesis 2: los discípulos podrían haber robado el cuerpo y haber creado un fraude

 

Según Mateo 28:11-15, los sacerdotes judíos pagaron a los guardias de la tumba para que dijesen que se habían quedado dormidos y que mientras dormían los discípulos habían robado el cuerpo de Jesús, inventando luego un fraude. Así, la hipótesis del robo del cuerpo es la más antigua.

 

Sin embargo, hay varios argumentos que desacreditan tal hipótesis. Por ejemplo, si los guardias estaban dormidos no habrían tenido forma de saber que fueron los discípulos los que habrían robado el cuerpo. Además, los discípulos no tenían nada que ganar y sí mucho que perder al robar el cuerpo de su maestro. Se exponían a persecuciones, azotes e incluso a ser acusados de blasfemia. Ellos no se habrían expuesto a dichos peligros por defender algo que sabían que era una mentira. Y si así lo hubiesen hecho, ¿corresponde dicha actitud a la actitud cobarde que muchos de ellos tuvieron antes y después del arresto de Jesús? Más aun, el mentir acerca de la resurrección habría sido completamente contrario a las enseñanzas de su maestro.

 

Otro punto es que en la sociedad de la época nunca se habría mencionado a una mujer como testigo. La mujer no era un testigo confiable, y haberla mencionado como parte del fraude no hubiese sido  una estrategia inteligente.

 

Lo anterior constituye un conjunto de evidencia abrumadora en contra de la hipótesis del fraude.

 

Hipótesis 3: La mujer fue a la tumba errada

 

Se podría argumentar que motivada por su aflicción y confusión la mujer podría haber ido a la tumba incorrecta. Sin embargo, de acuerdo a los evangelios, la mujer conocía el sitio de la tumba con precisión. Aun si así no hubiese sido, José de Arimatea si  sabia el lugar de su propia tumba, y es correcto pensar que el o los apóstoles habrían insistido en verificar el lugar del acontecimiento.

 

Quizás el argumento más fuerte contra esta hipótesis es que si se hubiese confundido la tumba, los judíos, que tan interesados estaban en desacreditar a la cristiandad, habrían rápidamente encontrado y exhumado el cuerpo de Cristo abortando así al cristianismo en su origen.

 

Hipótesis 4:  Jesús no estaba realmente muerto

 

Esta hipótesis sugiere que Jesús parecía estar muerto en la cruz, pero no lo estaba y que posteriormente se le apareció a los discípulos como si hubiese resucitado.

 

Es difícil sostener este punto ante la evidencia histórica que enseña acerca de la eficacia de las ejecuciones romanas. La pena que enfrentaba un soldado romano por dejar escapar a un prisionero era la pena de muerte. Los soldados clavaron una lanza en el costado de Jesús y confirmaron          a tal extremo su muerte que no encontraron necesario inducir su muerte por sofocación rompiendo sus piernas (Juan 19:34-37).

 

Por otra parte, ¿podría haber sobrevivido Jesús a la tortura severa, crucifixión y exposición a una tumba fría sin asistencia médica? Probablemente no. Y si así hubiese sido, ¿podría haber convencido a los discípulos de que El era el glorioso Señor resucitado, siendo su condición a lo menos critica? ¡Difícilmente!

 

La historia del desfallecimiento deja muchas preguntas sin respuesta y es extremadamente improbable.

 

Hipótesis 5:  Los seguidores de Jesús podrían haber alucinado cuando creían verlo resucitado

 

Una alucinación es una experiencia mental privada, subjetiva e individual que no corresponde a la realidad. En general son experiencias breves inducidas por drogas o por privación extrema de alimento, bebida o sueño. Es muy improbable que los encuentros con Jesús resucitado descritos en los evangelios hayan sido alucinaciones. Estos encuentros corresponden a experiencias de varias personas, en distintos lugares y circunstancias durante un periodo de 40 días. María podría haber sido susceptible de alucinación en el jardín, pero ciertamente no aquellos ambivalentes a la causa de Jesús como su hermano Jacob o el abiertamente hostil Saulo de Tarso, ambos testigos de Jesús resucitado. Además, según los evangelios, más de 500 personas tuvieron encuentros con Cristo después de su muerte. Estos reportes fueron entregados por una variedad de personas en distintos lugares y circunstancias por lo que difícilmente pueden ser adscritos a alucinaciones o  fenómenos psicológicos colectivos.

 

Finalmente, los encuentros descritos por los discípulos  con Jesús resucitado son similares a sus encuentros con El antes de su crucifixión y no parecen ser estados  alucinatorios.

 

Referencias:    Without a Doubt: answering the 20 toughest faith questions, Kenneth                         Richards Simples, Baker Books, Grand Rapids, Michigan, 2004.

http://www.aciprensa.com/controversias/evangelios.htm

http://www.feyrazon.org/DanArqueolNT.htm

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Sobre la veracidad de los evangelios

¿Son los evangelios verdad? ¿Cómo podemos argumentar frente al ataque de aquellos que sostienen que son leyendas o mitos? En el siguiente ensayo examinaremos, de manera novelesca, los argumentos que se pueden esgrimir  defendiendo  la veracidad de los evangelios.

 

Caminando entre las montañas cercanas al volcán Lonquimay, me encontré con un personaje muy especial. Era un hombre de edad madura, de barbas blancas y mirada penetrante. Tenía una sonrisa suave y tierna. Al verlo pensé en aquellos anacoretas antiguos que en su afán de sentirse aceptados por Dios escapaban del terror mundano hacia la montaña, donde encontraban descanso y paz para sus almas. El hombre se veía físicamente fuerte y era locuaz y amigable. Al comenzar a hablar con él me di cuenta que era un sabio y que no huía del mundo como aquellos de antaño. Hablando nos adentramos en el mundo de las ideas, aquellas que no tienen espacio ni tiempo.

 

El sabio comenzó a hablarme diciendo: en mi hogar tengo muchos libros de gran valor. Son libros antiguos y muchos de ellos forman parte del patrimonio cultural de la humanidad. Pero ¿sabes? de entre todos ellos hay uno que tiene especial valor para mí. Fue escrito por varios autores a través de miles de años y habla acerca de Dios y de los hombres, me refiero a La Biblia. Sobre lo que dice este libro he fundamentado mi vida, mis creencias y mi forma de actuar. Especialmente, la parte de los evangelios relata la historia y el ministerio de Jesús. Los evangelios muestran a Jesús como Dios con nosotros y revelan su plan de salvación para la humanidad. Hace un tiempo se me acercó un hombre estudioso e intelectual, un académico, y me preguntó cómo podía yo confiar en esas letras antiguas, y cómo sabía yo que no eran inventos e historias que la gente habría escrito. Era un ataque a mis creencias y a mi fe y me dispuse a rebatirle.

 

Le dije que para que un libro mereciese credibilidad tenía que ser auténtico, íntegro y verídico. Esos criterios son los que usan los historiadores para confiar en sus documentos y reconstruir la historia de la humanidad ¿Qué significa que un libro sea auténtico? Significa que fue escrito en la época y por el autor que se le atribuye. Por otra parte, que sea íntegro significa que a pesar del paso del tiempo, ha llegado a nosotros sin adulteración. Finalmente, que un libro sea verídico significa que el autor describe acontecimientos que realmente ocurrieron y por lo tanto no son fantasías. Lo invité a reflexionar acerca de si la Biblia cumplía estas tres condiciones, y aceptó.

 

Mientras el maestro relataba su historia, sentí que una brisa fresca de la mañana  me acariciaba la cara, mientras la luz generosa del Sol saltaba de una montaña a otra, produciendo brillos en las laderas cargadas de las pocas nieves invernales que aún quedaban. Mi espíritu se sensibilizaba a las palabras del sabio, que caían sobre mis oídos con la fuerza de la verdad. Seguí escuchando con mi oído atento.

 

Le dije a ese hombre que los evangelios son auténticos – continuó – porque sólo personas de ese tiempo podrían haber descrito con ese nivel de detalle los lugares y costumbres de la época. Si se tiene en cuenta que Jerusalén fue destruida en el año 70 y el pueblo judío dispersado, difícilmente escritores posteriores podrían haber detallado, con los medios disponibles en esa época, todos los detalles geográficos, culturales e históricos presentes en los evangelios y que ahora han sido corroborados por la arqueología moderna. Además, sólo personas muy cercanas a Jesús, como sus discípulos, podrían haber tenido acceso a los detalles de su vida que se narran. Ante estas palabras, el extraño argumentó que muy probablemente todo surgió de alguna historia fantástica que con el tiempo se fue distorsionando. Le dije que no era probable, y le comencé a hablar de la integridad de los evangelios.

 

En la actualidad se conocen más de 6000 manuscritos griegos antiguos que describen parte o todo el evangelio. Además hay unos 40000 manuscritos de traducciones antiquísimas en diversas lenguas como el latín, coptas, armenio, etc. El contenido de estos documentos es consistente entre sí, y por lo tanto apoyan la falta de adulteraciones en relación al manuscrito original ya que cualquier adulteración se notaría al compararla con las otras copias.   Además, es de esperar que mientras más cercana en el tiempo esté una copia de su manuscrito original, menos probabilidad existe de adulteraciones y errores en su traducción. En este sentido la integridad de los evangelios resiste todo crítica. El Códice Alejandrino por ejemplo es una copia escrita alrededor del 450 DC, el Códice Vaticano y el Sinaítico entre el 325 y el 350 DC, el papiro Chester Beatty que contiene casi todo el nuevo testamento, alrededor del 250 DC, el papiro Bodmer con parte del nuevo testamento, incluyendo la mayor parte de los evangelios de Lucas y Juan, se escribió aproximadamente en el año 200 DC y el papiro Rylands, la copia más antigua de alguna porción del nuevo testamento que se conoce, está fechado entre el año 117 y 138 DC, es decir, sólo unas pocas décadas después de ocurridos los acontecimientos que relata. Como ve, los manuscritos disponibles se acercan hasta las fuentes mismas, por lo que una adulteración es prácticamente imposible, ya que como dije se notaría al confrontar copias distintas de distintos lugares y épocas. Como referencia, le mencioné a aquel hombre, que las obras clásicas más antiguas que se conservan distan de su redacción original unos 500 años (Virgilio), 900 años (Horacio), 1400 años (Platón), 1100 años (Julio César) y 1900 años (Homero). Por lo tanto los evangelios son lejos los libros mejor documentados, en cuanto a número de copias e integridad de texto, de la antigüedad.

 

Pero existen los evangelios apócrifos – me dijo. Entonces yo le expliqué que las copias encontradas de aquellos evangelios eran comparativamente muy reducidas en número y que eran fácilmente identificables como falsas por sus evidentes contradicciones doctrinales y por la prodigiosa coincidencia del resto de las versiones.

 

El hombre se sorprendió de que rebatiese sus opiniones, que parece que llevaban tiempo anidando en su cerebro y eran parte de su retórica cotidiana con sus alumnos por muchos años. Nadie había sido capaz de rebatirle las simples ideas que usaba para desacreditar a los evangelios.

 

Miré a aquel hombre que hablaba con entusiasmo, parecía que disfrutaba cuando me contaba cómo sus argumentos habían hecho tambalear a su contrincante y cómo su conocimiento le había permitido una victoria en la arena de las ideas. Pensé en la espada, que la Biblia dice que es la palabra de Dios y por un momento me pareció ver una espada blanca formarse sobre mi cabeza, cuando unas nubes juguetonas se arremolinaron en el cielo. Me dije a mí mismo que este hombre tenía su corazón puesto en la defensa de la palabra de Dios y que usaba también palabras para defenderla.  Pensé en Moisés, a través del cual Dios hizo prodigios, y Aarón su hermano, quien fue su voz en medio de la ira del faraón de Egipto. Me entusiasmé y seguí escuchándolo.

 

Le dije a ese hombre que había muchas razones para sospechar que lo que decían los evangelios era correcto – continuó. En primer lugar, varias fuentes antiguas y externas a las escrituras dan cuenta de la existencia de Jesús. Entre dichas fuentes se encuentran el  historiador romano Tacitus, que vivió entre el 55 y el 120 DC (libro Anales), Josefo, historiador judío del siglo I (libro Antigüedades) y Thallus, historiador nacido en Samaria  y que vivió alrededor del año 52 DC (libro Historias). De estas fuentes se puede extraer la siguiente semblanza de Jesús: (1) Fue un enseñador provocativo, un hombre sabio y virtuoso de la región de Judea, (2) Hubo informes de que realizó milagros y profetizó (3) Los líderes judíos le condenaron por cargos de sedición y apostasía (4) Fue crucificado por el procurador romano Poncio Pilatos durante el reinado del emperador romano Tiberio (5) Los seguidores de Jesús, llamados cristianos, anunciaron que El resucitó de los muertos (6) La fe cristiana se dispersó por Roma donde los cristianos fueron acusados de crímenes y experimentaron una horrenda persecución (7) Los cristianos del primer siglo adoraron a Jesús como Dios  y celebraron la Eucaristía en sus servicios (8) A veces los romanos se mofaron  de los cristianos como moralmente débiles. Por otra parte, ellos fueron a menudo reconocidos por su coraje y virtud. Aunque todas estas afirmaciones extra-bíblicas no prueban la veracidad de los evangelios, ellas son totalmente consistentes con ellos.

 

Al ver que el visitante me miraba con interés, desarrollé aún más mis ideas en defensa de la veracidad de los evangelios.

 

En primer lugar, le dije, es muy poco probable que los evangelios correspondan a un mito o a una leyenda. Los mitos y leyendas pueden comenzar con un hecho verídico, que en el transcurso de las generaciones, se transforma hasta llegar a nuestros días deformados en relación a su carácter original. Sin embargo, para el desarrollo de mitos y leyendas, es necesario el paso de varias generaciones, lo cual no se cumple en el caso de los evangelios. Entre el primer manuscrito y los hechos originales hay sólo unas pocas décadas, no hay tiempo suficiente para que se tejiese el mito de Jesús. Menos un mito tan estructurado. Además, las características de un mito o leyenda son completamente diferentes a las características de los evangelios. Los evangelios no describen héroes, sino personas comunes y corrientes con defectos y virtudes. Tampoco describen hechos fantásticos y ostentosos, sino milagros que siempre son hechos para la gloria de Dios y en momentos de real necesidad humana.

 

En segundo lugar, ¿qué razón habría para inventar la historia de Jesús? Los responsables de escribir los evangelios no tenían nada que ganar y sí  mucho que perder al inventar un fraude de esta naturaleza. Recordemos que ellos se encontraban en una sociedad estrictamente monástica, donde la idea de un solo Dios majestuoso, poderoso y prácticamente inaccesible impregnaba la vida cultural de Israel. Levantarse contra esa idea era equivalente a elegir la persecución y el martirio, ya que significaba ser acusado de sedición religiosa, herejía  o blasfemia, con todas las consecuencias que la ley mosaica traía sobre los responsables de estos delitos.

 

 

Es además bastante llamativo que los evangelistas mencionen algunos hechos “no ideales” los que un escritor de hechos falsos probablemente habría omitido. Entre estos hechos se encuentran: (1) Las debilidades de los discípulos, como su huída cuando apresaron a su maestro y la triple negación de Pedro. (2) La elección de Judas por Jesucristo quien posteriormente le traicionaría (Si el Mesías es Dios ¿como no sabía a quién estaba eligiendo como discípulo? ¿Qué culpa tiene Judas de lo que hizo si estaba en el plan de Dios?, los evangelios dejan estas fuertes preguntas abiertas a la soberanía de Dios y el misterio de la libertad humana. El hecho de que esto pueda causar rechazo en mucha gente y a pesar de ello aparece en el evangelio apoya la tesis de que es algo verídico y no escrito con afán proselitista). (3) La abierta relación de Jesús con las mujeres y la importancia que les asignó en su ministerio, contrario a toda costumbre de la época (4) Las palabras de Cristo en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”  La cruz de Cristo y estas palabras eran completamente contrarios a la noción de un Mesías victorioso y potente arraigada en la mentalidad de la época. Nadie habría osado escribir estos sucesos si no hubiesen sido estrictamente reales. Los evangelios no presentan una historia idealizada, sino una historia con fuertes contradicciones para la época y por lo tanto, muy probable de ser cierta.

 

Después de escuchar toda mi argumentación, el hombre asintió y se alejó de mí. No me respondió nada, pero tampoco abrazó mi posición como verdad. Hasta el día de hoy oro a Dios para que aquel hombre se haya convertido a Su amor y verdad.

 

Después de escuchar al interesante personaje, y de despedirme de él, dándole las gracias por tan provechoso tiempo juntos, me alejé sumido en mis pensamientos. Bajo el imponente cráter volcánico, y amparado bajo los cálidos rayos del sol veraniego, reflexioné: ¡qué interesante! Tanto este hombre como su visitante habían elegido el camino del aprendizaje, pero mientras mi amigo encontró una inspiradora luz que le guiaba, su educado interlocutor había recorrido las áridas estepas del pensamiento sin Dios. La lógica y la razón, guiadas por la luz de Dios, produjeron en el sabio un espíritu pacífico y un gran corazón, el cual aún le motivaba a defender a su Dios. Por el contrario, las dudas consumían parte de la energía y del tiempo del otro hombre, y caminaba como a tientas en la oscuridad, guiado sólo por sus razonamientos y sin esperanza de eternidad en su corazón.

 

 

Referencias:

 

  • Without a Doubt: answering the 20 toughest faith questions, Kenneth Richards Simples, Baker Books, Grand Rapids, Michigan, 2004.

 

 

 

 

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Comentario Efesios

Introducción:  Es una carta enviada por Pablo a las Iglesias situadas en la provincia romana de Asia, cuya capital es Efeso, lugar de confluencia económica y cultural entre Asia y Europa en tiempos neotestamentarios.

Capítulo 1: Pablo se presenta como apóstol de Jesucristo y da a conocer las bendiciones espirituales que los creyentes tenemos en Cristo. Pablo ora para que Dios nos de espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él. Pablo anuncia el misterio de la voluntad de Dios que es reunir todas las cosas en Cristo al final de los tiempos. Pablo nos dice que hemos sido predestinados desde antes de la fundación del mundo para alabanza de la gloria de Dios. Pablo menciona los lugares celestiales, donde se encuentra Cristo sentado a la diestra de Dios, como Señor del universo y como cabeza de la Iglesia.  Pablo nos enseña que la supereminente grandeza del poder de Dios que resucitó a Cristo de los muertos opera también en nosotros los creyentes.

 

Capítulo 2: Pablo nos muestra nuestra condición como seres humanos sin Dios y nos enseña que por gracia somos salvos por medio de la fe y que esta es un regalo de Dios. En otras palabras, la salvación no es por obras, para que nadie se gloríe. Lejos de Dios éramos hijos de ira siguiendo la voluntad de la carne y de los pensamientos y seguíamos al espíritu de la potestad del aire, que pera en los hijos de desobediencia. Dios, que es rico en misericordia, nos dio vida juntamente con Cristo.

 

Pablo habla a los gentiles, que estaban lejos de la ciudadanía de Israel y lejos de las promesas dadas por Dios a su pueblo y les anuncia que mediante la cruz Jesús hizo  de los dos pueblos, judíos y gentiles, un solo pueblo, reconciliado con Dios.  Este pueblo es la iglesia, la familia de Dios, que se edifica sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, para ser morada de Dios en el Espíritu.

 

Capítulo 3: Pablo se declara ministro de Dios para con los gentiles y depositario del misterio de Dios revelado por el Espíritu a los apóstoles y profetas. Este misterio es que el evangelio de Jesucristo es universal, es decir el nuevo pacto de Dios alcanza tanto a judíos como a no judíos y es a través de Jesucristo. Este misterio, junto con la multiforme sabiduría de Dios será dada a conocer por medio de la Iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales durante estos tiempos.

 

Pablo ora vez otra por los creyentes, para que seamos fortalecidos interiormente por el Espíritu y para que habite Cristo por la fe en nuestros corazones. Pablo ora para que seamos capaces de conocer el amor de Cristo que excede todo conocimiento y para que seamos llenos de la plenitud de Dios. Termina Pablo este capítulo dando gloria a Dios, quien es capaz de hacer la cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que opera en nosotros.

 

Capítulos 4-6 son capítulos más prácticos y se relacionan con la vida cristiana

 

Capítulo 4: Pablo habla de la unida que deberían mostrar los cristianos, una unidad basada en el hecho que tenemos el mismo Dios y hemos participado de un mismo bautismo y tenemos un mismo Señor y una misma fe. Pablo nos exhorta a ser solícitos en guardar esta unidad en el vínculo de la paz. Pablo enseña también que Cristo dio dones a los hombres, constituyendo a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas y a otros pastores y maestros. Esto con el propósito de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. El propósito final de este accionar es que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

 

Pablo nos exhorta a que, si en verdad hemos sido enseñados por Cristo y le hemos oído, debemos vivir santamente. Esto significa despojarnos de los deseos engañosos y renovarnos en el espíritu de nuestra mente. Según esto debemos hablar la verdad, airarnos pero no pecar, no hurtar sino trabajar para poder compartir con el que tiene necesidad y hablar correctamente para edificar a los que escuchan. Debemos también dejar la amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia y toda malicia. Pablo nos insta a ser benignos unos con otros, misericordiosos y a perdonarnos como Dios también nos perdonó.

 

Capítulo 5:  En este capítulo Pablo sigue exhortándonos a una vida santa ejemplificando lo que esto significa. Debemos imitar a Dios como hijos amados. Pablo dice que ningún fornicario o inmundo o avaro tiene herencia en el reino de Cristo. Nos alerta a no dejarnos engañar ya que por estas cosas viene la ira de Dios. Ahora somos luz en el Señor y debemos andar como hijos de luz comprobando lo que es agradable a Dios. Pablo nos insta a aprovechar el tiempo y ser entendidos de cual sea la voluntad del Señor. Nos dice que seamos llenos del Espíritu Santo y nos anima a hablar entre nosotros con cánticos e himnos espirituales y a dar siempre gracias a Dios por todo.

 

Después de exhortarnos a someternos los unos a los otros, vienen una serie de ordenanzas destinadas a la familia que se pueden ver como el orden de Dios para la familia. Las casadas deberían estar sujetas a sus maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer como Cristo lo es de la Iglesia. Los maridos debe amar a sus mujeres como Cristo amó a la Iglesia, y se entregó a sí mismo por ella. Además, deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos.

 

Capítulo 6: Pablo continua su presentación del orden de Dios para la familia. Los hijos deben obedecer en el Señor a sus padres y los padres no deben de provocar a ira a sus hijos, sino criadlos en disciplina y en amonestación del Señor. Los siervos deben obedecer a sus amos terrenales con temor y temblor, sirviéndoles con sencillez de corazón, como a Cristo; los amos deben hacer con ellos los mismo, dejando las amenazas y recordando que para Dios no hay acepción de personas.

 

Pablo nos exhorta a tomar la armadura de Dios para estar firmes contra las asechanzas el diablo. Esta armadura de Dios es necesaria porque nuestra lucha no es contra sangre ni carne sino contra potestades y huestes espirituales en las regiones celestes. Pablo nos anima resistir con esta armadura y estar firmes. Esta armadura consta de la verdad que nos protege, la justicia que es como una coraza, caminar predicando el evangelio de la paz, usar la fe que funciona como un escudo que permite apagar los dardos de fuego del maligno. También la armadura incluye el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. La manera de usar esta espada es orando con toda oración y súplica en el Espíritu y velando en ello  con toda perseverancia y súplica por todos los santos.

 

 

 

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Caín y Abel

Comentario por Ronald Mennickent Cid

Génesis 4

Iglesia San Juan Evangelista, Concepción, Enero 2012

La importancia de la historia de Caín y Abel

Esta historia bíblica se encuentra en la memoria colectiva de occidente y ha sido fuente de inspiración para artistas, especialmente pintores cuando las escrituras era una importante fuente de inspiración y de temas para los artistas.

Nos podemos preguntar ¿conocemos la enseñanza que trae consigo?

Dar un breve resumen de la historia de Caín y Abel

Las obras de la carne ¿un tema obsoleto?

Desde Génesis 2 vemos una progresión de males cada vez mayores:

  • La muerte en Adán y Eva.
  • La rabia de Caín (decayó su semblante).
  • Los celos y la envidia (que lo motivaron a matar a su hermano).
  • El asesinato.
  • El temor, inseguridad de Caín.
  • La venganza aumentada de Lamec.

El pecado va de lo individual a lo colectivo, a ser un mal de un individuo a uno social, que involucra individuos y sus relaciones.

¿Se trata de una historia que habla de temas antiguos? ¡Todas estas obras están también presentes en el mundo de hoy! En este sentido Génesis 4 es tremendamente actual, a pesar de haber sido escrito hace miles de años.

Estas malas obras son descritas por el apóstol Pablo como obras de la carne, así se le llama a nuestra naturaleza corrupta, contaminada y afectada por el pecado heredado de Adán y Eva, con el cual todos nacemos. Veamos lo que dice Pablo:

 

Gálatas 5:16-23

Nueva Versión Internacional (NVI)

 

La vida por el Espíritu

16 Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la *naturaleza pecaminosa.17 Porque ésta desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponen entre sí, de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren.18 Pero si los guía el Espíritu, no están bajo la ley. 19 Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje;20 idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos 21 y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. 22 En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, *fidelidad,23 humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.

Pablo nos anima a vivir por el Espíritu, nos dice que así no seguiremos los deseos de nuestra naturaleza pecaminosa.

La elección de Dios es por gracia 

Abel llevaba de lo mejor a Dios: el primogénito y su grasa. Caín llevaba algo de la tierra. Ambos aparentemente van para agradar a Dios u ofrendar por su pecado. Quizás uno reconociéndose pecador y el otro justificándose, como en la parábola del fariseo y el publicano. Lucas 18:9-14 (versión Reina Valera):

A unos que confiaban en sí mismos como justos y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, diezmo de todo lo que gano”. Pero el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “Dios, sé propicio a mí, pecador”. Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro, porque cualquiera que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido» 

Dios mira con agrado la ofrenda de Abel y no la de Caín ¿por qué?

Abel significa “frágil”, Caín, el primogénito con derechos de herencia significa “auto-suficiente”. Veremos pasajes bíblicos que declaran que Abel era justo y Caín era del maligno. Vemos dos formas de acercarse a Dios, una es acepta a Dios  la otra no.

Pero … ¿era Abel realmente bueno? la Biblia dice que fue declarado justo, es decir fue justificado, no que fue bueno. Dice la Biblia que sus obras eran justas y las de su hermano malas. ¿cómo es posible si todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios? Romanos 3:23.

El apóstol Juan declara enfáticamente que Caín mató a su hermano “Por que sus obras eran malas, y las de su hermano justas” (I Juan 3:12).  El escritor a los hebreos ofrece un juicio similar cuando escribió, “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas” (11:4).

“¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová?  Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros” (I Samuel 15:22).  Esta verdad es vista con frecuencia en los mensajes de los profetas (Amós 5:15; Miqueas 6:6; Isaías 1:17 y Jeremías 7:5,22).  Caín representa a aquellos que en todas las edades son religiosos en lo exterior.  “Tienen cierta forma de piedad, pero niegan su eficacia” (2ª Timoteo 3:5).  El profundo disgusto de Caín con Dios (v. 5), es una clara indicación que, mientras que él había cumplido con todo el ritual del sacrificio, su corazón no tenía la verdadera piedad.

“Pues Dios, según su bondadosa determinación, es quien hace nacer en ustedes los buenos deseos y quien los ayuda a llevarlos a cabo.” Fil. 2:13 (DHH).

Dios inclina el corazón de Abel a la justicia, lo escoge. Abel representa al ser humano regenerado, tocado por la gracia de Dios, semilla del pueblo escogido, guiado por Dios. Elegido como a Noé, Abraham y David, hombres que siendo pecadores se arrepentían de su condición y aún así pudieron vivir bajo la gracia amorosa de Dios.

Caín por el contrario es símbolo del pueblo rebelde, en constante conflicto con Dios, en batalla constante con su creador, símbolo de nuestra naturaleza rebelde no sujeta al Espíritu, que desconoce a su creador.

El corazón escudriñado por Dios omnipresente

¿Podemos escapar de Dios? Dios está en todas partes y lo sabe todo. Dios va al encuentro del pecador, de Caín. Todavía hoy Dios va al encuentro del pecador. ¿Quién puede dar fe de ello?

¿Por qué Dios le pregunta a Caín por qué está tan enojado?

Dios interpela a Caín para que reflexione acerca de su ser interior, de lo que estaba sintiendo. Aunque Dios conoce a Caín, observa su decisión frente a la tentación y le recomienda mantenerse recto.

Si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. Pero si haces lo malo, el pecado te acecha, como una fiera lista para atraparte. No obstante, tú puedes dominarlo (Génesis 4:7).

En otras palabras: estás sintiendo celos, rabia e impotencia y ahora ¿qué harás? dejarás que esos sentimientos se agranden en ti y les dejarás escapar a través de malas obras, de furia incontenible? Dos caminos se muestran ante Caín, el bien y el mal. Caín escoge el mal. Muchas veces ante nuestras vidas se muestran estos dos caminos.

Como Caín somos tentados. La frase “…tú puedes dominarlo” apunta a la responsabilidad que tenemos de nuestras acciones, nadie puede decir “…la mujer que me diste me hizo comer del fruto” parafraseando a Génesis 2. Vale entonces la pregunta ¿cómo reaccionaremos ante la tentación? ¿dejaremos que el pecado nos domine?

Recordemos Santiago 4:7:

Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes. 

Es decir es posible resistir la tentación, es nuestra responsabilidad hacerlo.

El fruto del pecado: el destierro, la inquietud … seguido de esperanza !

Producto del asesinato, Caín no estará más en la presencia de Dios, es desterrado. Además, la tierra ya no le dará su fruto al agricultor Caín. Dios lo condena a ser un fugitivo errante. A no poder andar con la frente en alto.

Producto del pecado viene la inquietud y temor.

Este castigo es más de lo que puedo soportar … y cualquiera que me encuentre me matará

Hacer el mal es incompatible con la verdadera paz, con el reposo en el Señor, produce una inquietud difícil de aliviar.

Practicando el pecado andamos errantes con la culpa sobre nuestras espaldas, llevando el castigo y la desgracia y somos prisioneros del pecado, queriendo ser libres y somos hijos de la ira, todo nos parece malo, estamos en guerra con el mundo y con nuestros semejantes, somos hijos de la ira, somos hijos de Caín.

Sin embargo, hay esperanza, Dios pone una señal en Caín para que quien le encuentre no le mate. Así como Dios vistió a Adán y Eva poniéndoles pieles después de su pecado y maldición (Génesis 3:21), también cuida de Caín después de su pecado. Dios no lo destruye. La noche no se cierra por completo, queda abierta una ventana por la que entra una luz de esperanza.

¿Qué es la señal de Caín? La Biblia no lo dice explícitamente.

La gracia universal sobre el mundo caído y la salvación en Jesús.

Dios guarda a Caín, no deja que le destruyan. Coloca una señal en Caín para que nadie le mate. Aún su descendencia tiene dones. Notamos todo el desarrollo cultural que viene del linaje de Caín, que son los cimientos de nuestra civilización. Leer los pasajes respectivos. Esto demuestra que cualidades “buenas” permanecen en el hombre, probablemente porque así Dios lo quiere, para evitar la degradación total de la humanidad y más aún, porque Dios tiene un plan.

Una manera de verlo es argumentar que Dios da una cuota de bondad y amor al mundo y a los hombres que impide que todo el mal potencial se manifieste, a esto se le llama gracia universal.

Dios guarda al hombre caído, para manifestarle su gracia, su amor y su reconciliación a través de Jesús, su hijo. Este es el plan de Dios, que desde el Génesis aparece en la profecía mortal sobre la serpiente, y que se desarrolla posteriormente a través de la historia de Israel hasta llegar el tiempo de Jesús y su Iglesia. Dios tiene un plan. El plan

habla de un solo hombre, comparable pero aún más excelso que Adán en su influencia en la humanidad; Jesús. Veamos algunos extractos de Romanos 5:

  • Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y por medio del pecado entró la muerte.
  • Pues si por la transgresión de un solo hombre murieron todos, ¡cuánto más el don que vino por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, abundó para todos!
  • Por tanto, así como una sola transgresión causó la condenación de todos, también un solo acto de justicia produjo la justificación que da vida a todos. 
  • Porque así como por la desobediencia de uno solo muchos fueron constituidos pecadores, también por la obediencia de uno solo muchos serán constituidos justos. 

Además:

  • Dios no quiere que nadie perezca sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9).
  • Hasta que el evangelio sea predicado a todas las naciones, entonces vendrá el fin (Mateo 24:14).

Idea principal del capítulo: pecado y gracia.

Vemos en la historia de Caín y Abel la presencia del mal en la humanidad y sus consecuencias desastrosas para la vida en comunidad. Ademas, vemos que Dios castiga severamente al pecador, no lo deja sin retribución. Todos quisiéramos ser identificados con un Abel bueno, sin embargo, un Caín vive en cada uno de nosotros. La buena noticia es que hay esperanza para el pecador. Esta esperanza consiste en que si acepta a Jesús como su Señor y Salvador, es perdonado y reconciliado con Dios y puede vivir una vida justificado(a) por Dios en Jesús y bajo la gracia de Dios.

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No tengo oro ni plata pero lo que tengo te doy

Sermón Hechos 3:1-26

“No tengo oro ni plata pero lo que tengo te doy”

Por Ronald Mennickent  Cid

Oración

Señor, nuevamente nos acercamos a tu santa palabra, y lo hacemos con humildad de corazón, reconociendo nuestras humanas limitaciones y pidiendo que a través de tu santo espíritu nos des sabiduría para conocerla, comprenderla e interpretarla correctamente. Que sea tu espíritu santo el que nos ilumine su significado y nos revela su profundidad y riqueza.  Además, concédenos saber aplicarla a nuestras vidas para tu honra y gloria. Te lo pedimos en el nombre de Jesús nuestro señor, amen.

Introducción

Los capítulos anteriores nos han mostrado cómo los discípulos de Jesús, estando en oración todos unánimes un día especial, el de la fiesta judía de pentecostés, han recibido el espíritu santo. Ante el asombro de los judíos y extranjeros que les rodeaban han comenzado a proclamar las maravillas de Dios en sus propios idiomas. Hemos entendido que dicho espíritu es la promesa que el padre había dado a su pueblo Israel, de venir a morar con ellos, de poner sus leyes en sus mentes y corazones. Tal como dice Jeremías 31:33 “Pero éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.” También es regalo de Dios para los que creen en Jesús, es la primicia de una vida eterna con Dios. Desde ahora, el mismo espíritu impulsa a los apóstoles a proclamar las maravillas de Dios y capacita a los miembros de la Iglesia para llevar a cabo la tarea encomendada por Jesús. Esta tarea o comisión es proclamar al mundo que solo en Jesús hay salvación.

Los eventos se desarrollan hace 2000 años en Jerusalén, ciudad de Israel bajo la jurisdicción de un gobernador, siervo del imperio romano, imperio que se extendía en aquel entonces por gran parte de Europa y medio Oriente.

Pedro ha pronunciado su discurso, explicando a la multitud los acontecimientos de pentecostés, proclamando a Jesús como señor y Cristo y llamando al arrepentimiento y bautismo para perdón de los pecados. La proclama fue eficiente. 3000 personas se convirtieron ese día.

Nos encontramos entonces ante una pausa en la historia, y nos podemos preguntar ¿Qué acontecerá ahora? ¿Cómo esta iglesia joven, comunidad aun pequeña de creyentes, comenzará a realizar su obra? ¿Como los acompañara Dios en esta tarea? ¿Qué dificultades encontrarán? ¿Qué consuelos y señales y milagros de Dios? Esto lo comenzaremos a ver en este capitulo.

Desarrollo

3:1 Un día subían Pedro y Juan al templo a las tres de la tarde, que es la hora de la oración.

Pedro y juan, como hombres piadosos de Dios se acercan al templo para orar a la hora acostumbrada. Aún conservan muchas de sus costumbres judías y todavía no hay separación entre la comunidad judía y la de creyentes. Los discípulos de Jesús aun asisten a la sinagoga y conviven entre judíos. Mucha de la revelación de Dios estaba aun por venir a través de Pablo por ejemplo, pero el espíritu santo ya estaba con ellos, había llegado en pentecostés para quedarse y para acompañar a la iglesia en la proclama del evangelio, la proclama que Jesus es el Mesías anunciado por Dios y que ha resucitado. La resurrección a sido una poderosa señal de Dios para fortalecer la fe de sus discípulos y acompañarlos en el anuncio del evangelio. Pero habría más señales.

3:2 Junto a la puerta llamada Hermosa había un hombre lisiado de nacimiento, al que todos los días dejaban allí para que pidiera limosna a los que entraban en el templo.

Un hombre como cualquier otro, pero especialmente necesitado, lisiado, que podría representarnos a todos en nuestras necesidades, nuestras discapacidades emocionales y físicas, pero sobre todo espirituales. Lisiado de nacimiento, como cada uno de nosotros de nacimiento sin Dios estamos lisiados espiritualmente. Lo dejaban allí en la puerta, para que viviese de las limosnas, de las sobras y de la misericordia de los que entraban al templo por aquella puerta llamada la hermosa. No conocía lo que era caminar.

3:3-5 Cuando éste vio que Pedro y Juan estaban por entrar, les pidió limosna. Pedro, con Juan, mirándolo fijamente, le dijo: —¡Míranos! El hombre fijó en ellos la mirada, esperando recibir algo.

Narra el encuentro del lisiado con los hombres de Dios, espera recibir algo de ellos pero no se imagina lo que acontecerá, caerá como una sorpresa sobre su vida lo que Dios tiene preparado para el. Fija en ellos la mirada, su atención. No espera recibir un regalo del cielo.

3:6 —No tengo plata ni oro —declaró Pedro—, pero lo que tengo te doy. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y anda!

Pedro era un pescador humilde, hombre de esfuerzo, de trabajo, acostumbrado a ganarse el sustento con su esfuerzo, y sacrificio. Con razón dice, no tengo oro ni plata, no soy un millonario de este mundo, ni un poderoso de este siglo, sin embargo, soy rico en algo en que tu no te imaginas. Mi riqueza es para compartirla, para derramarla, para entregarla, no como algunos de los ricos de tesoros del mundo que guardan para ellos, y esconden, sino que mi riqueza, que Dios me ha dado, es para compartirla. Note que he dicho  algunos ricos, no que todos los ricos sean avaros, pero raíz de todos los males es el amor al dinero y este ejemplo se refiere al rico avaro que no quiere compartir de lo que tiene.

Yo quisiera preguntar a la comunidad de fe que hoy me escucha, ¿Tienes tu alguna riqueza? ¿Tenemos nosotros comunidad cristiana de San Juan alguna riqueza que Dios nos ha dado para compartirla y entregarla?

Continuemos con Pablo: De esto que tengo y que me ha sido dado por gracia, te doy. Lo comparto porque es gracia de Dios ofrecida al mundo a través de Jesús su hijo. Es poder de Dios para primero creer y luego proclamar  y poder de Dios para salvar y para sanar.

En el nombre de Jesús de Nazaret, es decir no en cualquier hombre, no por mis méritos,  no por orden de alguna autoridad romana, o presidente moderno o dueño de trasnacionales  si vamos a estos tiempos en que vivimos, sino en el nombre de Jesús de Nazaret. ¿Qué significa esto de en el nombre de Jesus de Nazaret? Esta frase esta vinculada no solo con un nombre, unas letras o una pronunciación,  sino que también con lo que el nombre representa, con quien fue Jesús de Nazaret, y con lo que hizo. Gracias a que fue quien fue, a que hizo lo que hizo, gracias a su muerte en la cruz, y lo que es más sorprendente,  a su posterior resurrección, porque amados nadie anda resucitando así por así como si nada, a no ser que sea alguien extraordinario, entonces gracias a este nombre Jesus de Nazaret es que hoy tengo esta gracia, este regalo, que es poder de Dios para entregarte esto que vas a recibir.

Por otra parte, podemos agregar que en su nombre significa por mandato de, encomendados por, en reemplazo de, etc. En este caso lo que vendrá es por mandato de Jesus de Nazaret.

Levántate y anda

Una orden contra natura que solo puede dar eficientemente Dios ante quien la naturaleza se inclina en obediencia. Recordemos a Jesus a quienes viento y mar obedecían. También el cuerpo humano y sus procesos y miembros obedecen a Dios. Dios todopoderoso actuando sobre un hombre lisiado de nacimiento, sanándole de sus limitaciones físicas y como veremos mas tarde también de su ceguera espiritual, pues reconoce a Dios por su sanidad.

3:7 Y tomándolo por la mano derecha, lo levantó. Al instante los pies y los tobillos del hombre cobraron fuerza.

Lo toca y lo levanta y al instante el hombre recupera  su fuerza para estar de pie. Vemos que la fe de Pedro esta unida a la acción, no se queda esperando a ver que pasa o diciendo, ¿será que Dios sanará a este ? Vamos a ver… Sino que cree, como David creyó al enfrentarse a Goliat, y como cree toca al lisiado, lo levanta, y Dios actúa, sanando al lisiado. De alguna forma sobrenatural, Pedro cree porque en su corazón sabe que Dios quiere sanar al enfermo en ese momento, el espíritu santo que mora en el se lo comunica. y Pedro obedece. Es la fe la certeza escondida en nuestro corazón la que se expresa en acción.

Se cumple Isaías 35:6 saltará el cojo como un ciervo, y gritará de alegría la lengua del mudo. Porque aguas brotarán en el desierto, y torrentes en el sequedal.

3:8 De un salto se puso en pie y comenzó a caminar. Luego entró con ellos en el templo con sus propios pies, saltando y alabando a Dios.

Muestra la reacción de alegría y de gratitud de uno que ha sido tocado por Dios, alcanzado por su gracia, alegría de recibir algo inmerecido y tremendamente necesario y gratitud por reconocer a aquel del cual procede todo bien. Descubrimos que el resultado de la sanidad, de la conversión, es la gratitud y la alabanza a Dios. En palabras del académico de la universidad de Manchester Inglaterra  FF Bruce “los atrios del templo resonaron con sus gritos de gozosa alabanza.” el hombre que no podía caminar hoy puede caminar, recordamos los milagros de Jesus, el hombre que no podía ver pudo ver. Ahora Jesus no está físicamente presente, pero su poder si lo está, su marca y su sello se muestran en el milagro del lisiado que puede andar. Estos sus mensajeros llevan su poder y obras mayores que las que el hizo hacen y harán (Juan 14:12 “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre..”). Jesus por lo tanto sigue actuando a través de los apóstoles, quienes actúan “en su nombre”.

3:9-10 Cuando todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios, lo reconocieron como el mismo hombre que acostumbraba pedir limosna sentado junto a la puerta llamada Hermosa, y se llenaron de admiración y asombro por lo que le había ocurrido.

Estas demostraciones de gratitud el cojo las hizo frente a todo el pueblo, no se escondió después de haber sido sanado, no fue solo a su casa a sus hijos o señora si es que tenía esa familia, fue ante el pueblo siguiendo a aquellos de los que había recibido tan grande gracia. Vemos que dejó escapar su gratitud con emoción, su alegría con alabanza. El no tuvo vergüenza, fue muy grande su amor y su gratitud para con Dios, tan grande que no tuvo vergüenza y dejo escapar y manifestarse su alegría y alabanza. ¡Qué gran lección de humildad y de gratitud, como David danzando frente a Dios en el desfile de músicos mientras los ojos acusadores de su mujer le censuraban sin entender lo que estaba pasando! (descripción completa en 2a Samuel 6).

Porque llevaban el arca de Dios a Jerusalén:

2a Samuel 6:14 Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino.

2a Samuel 6:16 Cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehová; y le menospreció en su corazón.

El pasaje describe también el impacto del milagro en el pueblo, algo parecido a lo que aconteció a aquellos que estuvieron en pentecostés: se llenaron de asombro y de admiración. Probablemente Dios quiere a través de estos milagros llamar la atención de la gente a su hijo, milagros para remecer las conciencias dormidas, milagros para remover prejuicios, religiones vacías, poder de Dios manifestado, para volver a los hombres y mujeres al Dios verdadero.

Tiempo de milagros es pentecostés y tiempo de milagros relata el libro de hechos. Tiempo de milagros para aquellos que creen en el nombre de Jesus.

3:11 Mientras el hombre seguía aferrado a Pedro y a Juan, toda la gente, que no salía de su asombro, corrió hacia ellos al lugar conocido como Pórtico de Salomón.

El hombre aferrado a ellos, aferrado a Dios. Las gentes se pasan el dato, se hablan entre ellos y rápidamente muchos van al pórtico de Salomón. Vemos en acción la curiosidad humana, todavía la humanidad va tras lo asombroso, lo que escapa a la lógica, a lo que llama poderosamente la atención. Las señales de Dios surgen efecto, llevan a las gentes a encontrarse con Jesus, a escuchar su evangelio, para aceptarlo o rechazarlo. Por supuesto, Pedro no perderá la oportunidad de predicar.

3:12 Al ver esto, Pedro les dijo: «Pueblo de Israel, ¿por qué les sorprende lo que ha pasado? ¿Por qué nos miran como si, por nuestro propio poder o virtud, hubiéramos hecho caminar a este hombre?

Aclarando que no es por el poder de ellos que ha acontecido este tremendo milagro. Es posible que la primera idea que aparece en los israelitas es que algún poder especial ha emanado de aquellos hombres, de Pedro y Juan. Significado de la palabra milagro según la Real Academia Española: 1- Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino. 2- Suceso o cosa rara, extraordinaria y maravillosa. Evidentemente estamos en presencia de un milagro.

3:13-14 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros antepasados, ha glorificado a su siervo Jesús. Ustedes lo entregaron y lo rechazaron ante Pilato, aunque éste había decidido soltarlo. Rechazaron al Santo y Justo, y pidieron que se indultara a un asesino.

Es el Dios de ustedes, el Dios de Abraham de Isaac de Jacob el de sus antepasados, el que ustedes visitan cada domingo en la sinagoga, del que ustedes leen, al que creen servir, es ese Dios de Israel el que esta promoviendo estas cosas para cumplir su propósito y sus anuncios, es por su poder que esto ha acontecido como forma de glorificar a su hijo a quienes ustedes mataron. Ese que creyeron un delincuente, aquel que entregaron a las autoridades romanas a una muerte de crucifixión, esa persona es tan importante tan real y verdaderamente eminente, además declarado en este pasaje siervo, santo y justo, que Dios mismo hace milagros para que levantemos su nombre y le proclamemos. Su pecado, le dice a la multitud, es aun mayor porque ustedes prefirieron que les soltaran un asesino antes que el autor de la vida.

Podemos preguntarnos, ¿Cuán diferente el trato dado por los hombres a Jesus con el trato que Dios le ha dado a Jesus? ¿Cómo tratamos nosotros a Jesus ?

3:15 Mataron al autor de la vida, pero Dios lo levantó de entre los muertos, y de eso nosotros somos testigos.

Mataron al autor de la vida, a Dios hecho hombre y ciertamente autor de la vida biológica así como de la vida espiritual al permitirnos el reencuentro con Dios. Ya que la muerte en la Biblia es separación de Dios. Pedro y Juan declaran la resurrección de Cristo como obra soberana de Dios, Dios fue el que le levantó de los muertos. Y se declaran testigos de este hecho fundamental. Pedro y Juan se declaran testigos de la resurrección de Cristo. ¡Qué valor decir una cosa así a no ser que sea completamente cierta!

3:16 Por la fe en el nombre de Jesús, él ha restablecido a este hombre a quien ustedes ven y conocen. Esta fe que viene por medio de Jesús lo ha sanado por completo, como les consta a ustedes.

Este versículo muestra la importancia de la fe, es por la fe en Jesus que Dios sana y restaura. No pueden negar el milagro, pues a este hombre lo conocían de tiempo y saben cual era su condición, que estaba lisiado de nacimiento. Algo trascendente ha acontecido después de la muerte de Jesus  que ahora cosas maravillosas y milagrosas ocurren en su nombre. Dicha fe es don de Dios, gracia inmerecida, que nos permite creer.

3:17 »Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes y sus dirigentes actuaron así por ignorancia.

Les abre la puerta al arrepentimiento, de alguna forma se pone al servicio del culpable, no desconociendo el pecado de ignorancia en que han caído, sino ofreciendo una solución a través del arrepentimiento y la fe en Jesús. Recordemos que Jesús aboga por nosotros frente del padre, y el mas vil pecador puede encontrar en el salvación.  Pues Dios quiere que nadie se pierda sino que todos procedan al arrepentimiento (2a Pedro 3:9). Jesus dice: “Padre, perdónales pues no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). La amnistía de Dios ofrecida al mundo en acción, a través de las palabras de Pedro.

Iglesia San juan, ¿somos quienes en estos días proclaman la misma amnistía a las personas en Concepción?

3:18 Pero de este modo Dios cumplió lo que de antemano había anunciado por medio de todos los profetas: que su Mesías tenía que padecer.

La soberanía de Dios, actuando incluso en aquellos acontecimientos que nos parece más inexplicables, pero que siguen bajo el control de Dios, bajo su soberanía, cumpliendo con su plan a través de los tiempos. Dios lo había anunciado con anterioridad a través de los profetas, posiblemente para que cuando ocurriese creyésemos. Así como los milagros y señales que nos acompañan en el libro de hechos, también son para que creamos. El Mesías tenia que padecer, sufrir, como lo muestran varios pasajes del antiguo testamento que hablan del siervo obediente de Dios sufriendo por los pecados de otro, leer Isaías 52:7-15. Hay un conjunto de profecías y salmos en el antiguo testamento que veladamente se refieren a Jesus bajo distintos nombres, el siervo sufriente de Jehová por ejemplo, pero que tomados en conjunto constituyen un cuerpo de evidencia que indica que Jesus estaba siendo anunciado desde tiempos antiguos a través de Moisés y profetas posteriores.

3:19 Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor,

A pesar de que Dios ya había predicho esto, no es excusa para su pecado, el conocimiento previo de Dios de lo que habría de acontecer no los exime de la falta. El llamado es arrepentirse y volverse a Dios. Arrepentirse no solo de haber matado al justo, a Jesus, sino de vivir cada día la vida a espaldas de Dios, sin tenerlo en cuenta ni considerarlo, a vivir una vida centrada en mi mismo o en otros ídolos que se tornan mas importantes que Dios a la hora de tomar decisiones. Arrepentirse de practicar el engaño, la mentira etc.

Y con una promesa, a fin de que vengan tiempos de descanso, de refresco para nuestras almas. Muchos buscan la paz, la alegría de la vida y no la encuentran porque buscan mal, a fin de satisfacer sus propios intereses egoístas y mezquinos. Jesús nos promete que siguiendo y llevando su yugo, encontraremos paz y descanso para nuestras almas (Santiago 4:3 “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”).

3:20 enviándoles el Mesías que ya había sido preparado para ustedes, el cual es Jesús.

Esa paz y ese descanso vienen a través de Jesús. El Mesías que tanto esperan  el que es anunciado en las escrituras es Jesús, a quien crucificaron. Hay una continuación histórica con la tradición judía, Jesus no violenta la revelación judía, no transgrede la palabra de Dios dicha a través de los profetas, sino que la cumple. Un mensaje a los ortodoxos, celosos de Dios y su palabra, pero que eran incapaces de ver mas allá de la letra y descubrir a Cristo en la ley y los profetas que leían periódicamente en la sinagoga. Además, este Mesías había sido preparado por Dios, es decir confirma una vez más que hay una intención de Dios de enviar un Salvador, que es Jesús, lo que muestra el cuidado de Dios por su pueblo y su plan de salvación para la humanidad.

3:21 Es necesario que él permanezca en el cielo hasta que llegue el tiempo de la restauración de todas las cosas, como Dios lo ha anunciado desde hace siglos por medio de sus santos profetas.

Otra vez una apelación a la sincronización y consistencia de Jesus con la profecía y la revelación pre-cristiana. Además, explica por qué ya no vemos a Jesus resucitado, pregunta que tal vez le habrían hecho los judíos. ¿Donde está tu Mesías resucitado? Es necesario que el permanezca en el cielo hasta la plena restauración del universo, el nacimiento de un cielo y una tierra nueva, cosa que también había sido anunciada por los profetas y es anunciada posteriormente por Dios a través de Juan en el libro “revelaciones” o “Apocalipsis”.

3:22 Moisés dijo: “El Señor su Dios hará surgir para ustedes, de entre sus propios hermanos, a un profeta como yo; presten atención a todo lo que les diga.

Explícitamente menciona las palabras de Moisés anunciando a Cristo Jesus. Moisés dijo “presten atención a todo lo que les diga” en atención a la autoridad de sus palabras ya que vendrían de Dios y por lo tanto en atención a la importancia de su mensaje. Las palabras que yo os hablo son espíritu y son vida, habría de decir posteriormente Jesus, proclamando la trascendencia e importancia de su palabra y mensaje.

3:23 Porque quien no le haga caso será eliminado del pueblo.”

Severa advertencia, la Biblia enseña que los malos si no se arrepienten, se van al infierno. El que no le hace caso sería eliminado del pueblo. Salvación o perdición, la gracia y amor de Dios pero también  su juicio y severidad, figuras centrales e inseparables del mensaje cristiano.

3:24 »En efecto, a partir de Samuel todos los profetas han anunciado estos días.

Vuelve a recalcar que estos días que viven ya estaban anunciados por los profetas a partir de Samuel. Son judíos los oyentes de este discurso y familiares con el mensaje bíblico de los profetas. Samuel es aquel profeta que unge a David, de cuya descendencia aparecería Jesus el Cristo.

3:25 Ustedes, pues, son herederos de los profetas y del pacto que Dios estableció con nuestros antepasados al decirle a Abraham: “Todos los pueblos del mundo serán bendecidos por medio de tu descendencia.”

Son ustedes los herederos del pacto, los llamados a recibir este mensaje, a aceptar a Cristo como el Mesías prometido. Ustedes que tienen el templo y los sacerdotes, que van a la sinagoga y que escuchan lo que dice los libros de la ley y a los profetas.

Además, el llamado ahora es universal, es el mundo entero al que Dios quiere alcanzar con la salvación que viene de Cristo. Ya no está más la gracia limitada al pueblo de Israel, va ahora por el mundo, haciendo cristianos, liberando a las gentes de la maldición del pecado y otorgadores salvación y vida eterna. Pero todo parte de aquí, de Israel, de los hijos de Abraham, esa bendición a la descendencia de Abraham es ofrecida desde Israel al mundo.

3:26 Cuando Dios resucitó a su siervo, lo envió primero a ustedes para darles la bendición de que cada uno se convierta de sus maldades.»

Dios resucitó a Jesús de Nazaret, no ha sido ninguna divinidad pagana o un mago de oriente o cualquier médico con pociones o elixires desconocidos. Solo Dios puede resucitar personas. Y entre todos los pueblos, ustedes los judíos han sido los primeros en recibir las buenas noticias y la oportunidad de ser perdonados de sus maldades a través  de la fe que es en Cristo Jesús. Posteriormente vendrán otros pueblos, pero ustedes pueblo escogido por Dios han sido considerados los primeros en recibir la buena  noticia.

Reflexión

Vemos a Pedro, valientemente hablando a sus compatriotas acerca de Jesus, comunicándole lo que le ha sido revelado de el, y como Jesus ajusta la promesa de Dios enviada a través de los profetas. Aprovechando el milagro que ha ocurrido como señal de Dios, como signo que apunta al creador, Pedro les habla a sus oyentes, invitándoles al arrepentimiento y a la conversión. “Si se hubiesen quedado sólo con la señal, serían como un perro que se queda mirando un dedo mientras le apunta a un suculento filete!!! Es más valioso el descanso eterno que poder caminar toda la vida…” (Felipe Chamy, conversación privada).

Podemos preguntarnos cómo la iglesia hoy invita a la conversión y como proclama el mensaje de Jesús. Nosotros mismos, ¿como lo hacemos y cómo lo podemos hacer? ¿Sabemos de qué debemos y deben arrepentirse? La iglesia primitiva fue acompañada de prodigios y milagros, señales de Dios, quien conoce nuestra necesidad de ver para creer. Sin embargo, mas bienaventurados son los que no viendo creen, según palabras de Jesús. ¿Que acompañará hoy a nuestra predicación? ¿Podemos como Pedro decirle a un paralítico levántate y anda? ¿Podemos mostrar los milagros que Dios a hecho en nuestras vidas como señal para los incrédulos?¿Es que el poder del espíritu santo se ha acortado o disminuido en 2000 años de historia? ¡Pero para Dios mil años son como un día! La tumba vacía, le resurrección, es la señal principal que Dios ha dado a esta generación  el que quiera recibirla, que la reciba.

Permítanme decirles hermanos, !vamos iglesia levántate animosa pues el Señor te acompaña y su poder no ha disminuido ni un ápice! Recordemos aquellas palabras de Jesus a la hermana de Lázaro ¿No te he dicho que si crees verás la gloria de dios? ¿Creemos hermanos? ¿Queremos ver la gloria de Dios en nuestros días?

Oración final

Dios poderoso, que nos has dado a Jesús quien ha pagado con su muerte nuestras faltas y pecados, y que a través de el has abierto una puerta de reconciliación y vida eterna contigo a aquellos que creen. Permite oh señor hablar de Jesús con el poder y la gracia que otorga su santo espíritu, permite que las puertas de esta ciudad sean abiertas a tu mensaje y muchas personas conozcan la paz y el amor que significa rendir la vida a ti. Te rogamos que nos des valor y fe para realizar esta proclama como iglesia unida en amor y fe y también individualmente y que nuestras palabras, a veces torpes y limitadas, sean convertidas por ti en saetas que lleguen al corazón y transformen la vida de las personas. Que tu seas exaltado en nuestras vidas, palabras y dichos, y en esta parte de tu iglesia que conformamos, amen.

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Santidad y Tentación en la Vida Cristiana

PREDICA
SANTIAGO 1: 12-27
FEBRERO 2011
RONALD MENNICKENT

“SANTIDAD Y TENTACION EN LA VIDA CRISTIANA”

ORACION INICIAL:

Padre amado, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, te rogamos que dispongas nuestro corazón y nuestro entendimiento para recibir tu santa palabra, y que esta palabra esté vacía de humanas debilidades y prejuicios, pero llena de tu verdad y de tu poder transformador. Te lo pedimos en el amado nombre de nuestro Señor Jesucristo, quien junto a ti y al ES es Dios eterno por los siglos de los siglos, amén.

INTRODUCCION:

Queridos hermanos y hermanas, en esta oportunidad no hablaremos de la salvación de los cristianos, hecho que no ponemos en duda y que sabemos es un inmerecido regalo de Dios para cada uno de los que creemos en el mensaje de Jesús. La salvación es un regalo de Dios, un precioso tesoro.

En esta oportunidad estudiaremos un mensaje en el cual la Biblia nos habla acerca de nuestro comportamiento después que hemos sido hechos salvos. Hoy nos corresponde abordar Santiago 1:12-27, pasajes bíblicos donde existen preguntas prácticas involucradas, preguntas tales como ¿Cómo debo vivir mi vida cristiana? ¿Cómo respondo yo a la salvación que Dios me ha dado? 

Evidentemente, nuestra vida ya no es la misma que antes de recibir a Cristo, pues ahora tenemos el ES que nos da conciencia de pecado y tenemos también una nueva vida en El, una vida de naturaleza espiritual. Tenemos algo de Dios en nosotros mismos. Esto no debería ser minimizado pues es algo maravilloso, es justamente este ES el que nos mueve a la virtud, y nos capacita para conocer a Dios mediante la lectura de su palabra, pues ilumina nuestro entendimiento, nuestra mente, nuestra capacidad de comprender, y además nos provoca amor por Dios en nuestros corazones.

Ser cristiano no significa tener todas las respuestas para todas las preguntas. Permanecen aún muchos misterios. Sin embargo significa que podemos saber lo que debemos hacer. No toda la gente sabe qué es lo que debe hacer, muchos saben lo que quieren hacer. Los cristianos sabemos qué debemos hacer, pues lo que debemos hacer esta escrito en la Biblia, y está escrito para nuestra edificación.

Los cristianos podemos perfeccionarnos en el arte de hacer lo que debemos hacer. Lo que debemos hacer es aquello que agrada a Dios, aquello que la Biblia nos enseña que agrada a Dios. Esto significa que el cristianismo es un estilo de vida y es una práctica diaria. Hay muchos estilos de vida en las diversas culturas, gente que se motiva por muchos ideales, gente que persigue grandes y diferentes sueños. Los cristianos, por otra parte, al seguir las enseñanzas de Jesús, tenemos nuestro propio estilo de vida, nuestras propias prioridades, valores y metas.

En este estilo de vida, en este vivir cristiano, NO está en juego nuestra salvación, sino que está en juego nuestra santificación. Santificación puede tener muchos significados, pero para nuestro estudio significa esencialmente “vivir como Dios manda”, apartándonos de mal y haciendo el bien. En 1ª de Pedro 1:16 el apóstol dice “Porque escrito está: sed santos como Yo soy santo” aludiendo a lo que Dios dice a sus hijos en el AT, particularmente en varios pasajes de Levítico. Este mismo mensaje, este llamado a ser santos, es también enseñado por Jesús en el NT de muchas formas.

Vamos a la escritura y vamos también a la práctica.

Comentarios de los versículos de Santiago 1:12-27
Nueva Versión Internacional

12 *Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman.

La Biblia da por sentado que como cristianos seremos sometidos a tentación. Aún no estamos en el cielo y mientras tengamos este cuerpo y vivamos en esta Tierra van a venir tentaciones. Una tentación es algo que nos impulsa o sugiere ir en contra de la voluntad/santidad de Dios, ya sea haciendo mal al prójimo o a uno mismo. Puede ser un deseo poderoso, o un pensamiento.

Lo importante es que la Biblia nos invita a resistir la tentación y no sin un propósito. Nos promete un premio, que lo llama “la corona de vida que Dios a prometido a quienes le aman”. Esta corona de vida es nada más y nada menos que la vida eterna junto a Dios, compartir su cercanía, y amor por una eternidad, siendo justificados por Jesucristo nuestro Señor.

Santiago usa aquí la figura de la corona como un premio otorgado a un vencedor. Y es claramente una referencia a los juegos atléticos que los griegos y romanos hacían cada cierto tiempo en los cuales los vencedores eran subidos a un podio y se les coronaba con una corona de laureles, dándoles máximo honor y reconocimiento.

Así el cristiano en su vida es comparado a lo que llamaríamos hoy un deportista, alguien que se esfuerza por conseguir un propósito, llegar a la meta por ejemplo, vencer una prueba de cronómetro, como lograr una mejor marca en los 100 metros planos, como ocurrió con el jamaiquino Usain Bolt, quien logró el récord mundial cronometrando 9.58 segundos el 16 de agosto de 2009 en Berlín. Muy probablemente este atleta tuvo que trabajar duro y continuamente para lograr esta proeza.

Como cristianos estamos entonces llamados a un esfuerzo, a un sacrificio. NO para lograr nuestra salvación, o colaborar a ella, repetimos, sino como respuesta a Dios, como queriendo vivir una vida piadosa y sin caer en pecado. Por eso estamos llamados a resistir la tentación, lo cual puede demandar en ocasiones de parte nuestra un esfuerzo y porqué no un sacrificio.

La Biblia también nos promete la corona de la victoria. Y estamos seguros que Dios cumple sus promesas, lo cual nos debería dar un gran aliento, una gran esperanza cuando estamos sometidos a pruebas y tentaciones.

13 Que nadie, al ser tentado, diga: «Es Dios quien me tienta.» Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta él a nadie.

En este versículo se nos declara parte de la naturaleza de Dios. En especial sus intenciones. Dios no nos tienta. El no es un ser malévolo o maquiavélico que anda detrás de sus hijos tratando que tropiecen, o buscando someterlos a prueba vez tras vez, etc. Dios no tienta a nadie. Punto. No debemos entonces culpar a Dios por nuestras tentaciones, pues El no es la causa. Nuestras tentaciones vienen de otra fuente, por otro canal. Además, el versículo nos enseña que en su perfección y santidad Dios no puede ser tentado por el mal. Esto sugiere que somos tentados porque algo hay en nosotros que NO es de la naturaleza perfecta de Dios, algo que sí es susceptible de ser tentada, nuestra naturaleza pecaminosa. Esta es una clara diferencia entre la criatura caída (afectada por el pecado original) y su creador (inmaculado eternamente).

14 Todo lo contrario, cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen.

Acá está dicho el origen de nuestras tentaciones. Son entonces nuestros propios malos deseos (los malos, no todos nuestros deseos) los que nos arrastran y seducen, los que nos provocan tentación. No es Dios el que nos tienta, es parte de nuestra naturaleza, nuestros malos deseos los que nos tientan. Estos malos deseos tienen la capacidad potencial de arrastrarnos (como un oleaje en una playa brava a un bañista desprevenido que no apoya bien sus pies en la arena) y también tiene la propiedad de seducirnos (cautivarnos, enamorarnos, disponer nuestro corazón hacia el pecado). Los malos deseos entonces son potencialmente capaces de mover nuestro corazón, nuestras apetencias, motivaciones, intenciones, afectos en la dirección equivocada.

15 Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte.

Una cadena de acontecimientos, ligados entre sí, dependientes entre sí. Si lo dejamos, el deseo malo crece y crece hasta dar nacimiento al pecado, y el pecado, una vez consumado (materializado)
da a luz la muerte. ! ¡ Qué secuencia más cierta, más real, más actual, más contemporánea y más terrorífica ! La muerte aquí es evidentemente la separación de Dios, pocos adúlteros mueren físicamente por su pecado por ejemplo, pero su pecado (como cualquier otro) produce separación de Dios.

Toda la secuencia hace analogía con el fenómeno del nacimiento, del parto de una mujer. Primero el hijo es concebido en el vientre materno, luego es engendrado (formado) y posteriormente es dado a luz. Algo que no existía en el universo ha venido a existencia. Así también nosotros podemos dar a luz el pecado, si seguimos nuestros malos deseos, podemos poner en existencia malas obras, malas palabras, malos pensamientos etc, lo cual nos separa de Dios.

Tal es el poder de la tentación, si caemos en ella, podemos dar a luz estos pecados y muerte.

16 Mis queridos hermanos, no se engañen.

Esto es un llamado de atención, a no ser engañados acerca de dónde viene la tentación y su contraria relación con Dios y sus propósitos. La Biblia es luz que ilumina nuestro camino y debemos prestar atención a ella.

“Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino” dice el Salmo 119:105.

17 Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras.

Todo lo bueno, todo lo puro, viene de Dios. Y este dios no es mutable o cambiante en su naturaleza ni en sus propósitos con la humanidad como son cambiantes los astros. Dios, su naturaleza de amor, su propósito para con la humanidad, es inmutable, no cambia.

Al día sigue la noche, la luna cambia sus fases, los planetas se mueven en el cielo, así como las constelaciones en el firmamento durante las épocas del año. A todo este ejército de los cielos adoraron muchos antiguos. Sin embargo el Dios revelado no cambia, y por lo tanto es digno de confianza, de admiración y respeto. No es como los antiguos reyes cuyos designios estaban sujetos a sus estados de ánimo y podían levantar o dejar caer a sus súbditos. No. Dios nos ama y quiere lo mejor para nosotros siempre. Podemos confiar en ello.

18 Por su propia voluntad nos hizo nacer mediante la palabra de verdad, para que fuéramos como los primeros y mejores frutos de su creación.

Y como prueba de este amor imperecedero es que nos hizo nacer mediante el evangelio, la palabra de verdad, para ser como los primeros y mejores frutos de su creación. No que nosotros hemos llegado a ser hijos de Dios por nuestra voluntad, nuestro propio querer, sino que de EL vino este regalo precioso (por su propia voluntad, no la nuestra). No nos salvamos a nosotros mismos, Dios nos salvó. Dios tiene muchos frutos en su creación, algunos ya los mencionamos, los astros, otros están acá en la tierra, los árboles, animales, frutos y vegetales. Sin embargo, los “mejores” nos habla de una calidad la cual Dios atribuye al hombre, es su mejor fruto, su adorable y amado fruto, su obra perfecta, la cúspide de lo creado. Además, al decir el versículo “como los primeros frutos” hace referencia al estado primero de la creación, sin pecado, sin mancha, a la pureza original del hombre. A esta pureza original el Señor nos restablecerá en su Reino, venidero, dándonos la corona de la vida. Ya disfrutamos hoy de las primicias de esta nueva creación a través de Jesús.

Más aún, Dios nos ha dado la dádiva (el regalo) del ES (versículo 17), que por gracia (inmerecido bien) nos capacita para “vivir como Dios manda”. Entonces no estamos solos, abandonados a nuestra suerte, a nuestras precarias fuerzas, para vivir la vida cristiana, sino que tenemos un poderoso ayudador, el ES, quien nos ayuda en nuestras debilidades.

 19 Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse;

Una palabra de sabiduría. Santiago nos invita a escuchar antes de hablar. Tenemos dos oídos y una sola lengua pero a veces parece que NO tuviésemos oídos y tuviésemos muchas y terribles lenguas.

Los oídos nos permiten recibir información, ser informados, y así formarnos una opinión razonada para luego hablar, pronunciar nuestra opinión, ojalá después de un proceso reflexivo. Contrario a esto es hablar impulsivamente, movido por las pasiones, sin control, sin sujeción, sin escuchar al prójimo, sin considerar la opinión del otro.

Si procedemos impulsivamente, entonces será más fácil caer en el enojo, en la discusión acalorada, en las peleas verbales, que llevan a herirse mutuamente, y provocan dolor y una reacción de odiosidad, todo lo cual eclipsa al amor. Todo lo anterior no favorece la relación entre las personas. ¿Cuántas veces nos ha pasado esto? Evidentemente Santiago no quiere que nos pase y nos da un consejo práctico: no nos apresuremos a hablar, escuchemos primero y tratemos de no enojarnos.

Santiago nos llama a tener control sobre nosotros mismos, en especial sobre nuestra lengua, nuestras palabras y dichos. Esto se llama dominio propio. ¿Podemos? Es probable que por nosotros mismos no, pero hemos recibido de Dios su ES, que es “espíritu de poder, amor y dominio propio” como dice 2ª de Timoteo 1:7. El ES nos ayuda y capacita a tener dominio propio.

20 pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere.

Si caemos en la ira, la violencia humana de las palabras duras hirientes y ofensivas, no estaremos llevando una vida justa, la vida justa que Dos quiere para sus hijos. Tal es la importancia de cuidar el lenguaje. La palabra es creadora, puede bendecir y puede maldecir. Puede provocar armonía y una atmósfera de sana convivencia y relación o puede provocar peleas, iras, y una atmósfera de incómoda tensión.

Muchas veces nos arrepentimos de lo que decimos inapropiadamente, lo cual está bien. Sin embargo, mucho mejor sería si antes de decir algo inapropiado lo pensásemos mejor, mordiéndonos los labios si fuese necesario, y finalmente no lo dijésemos. De esta manera romperíamos el ciclo, lo mataríamos de inanición, y triunfaríamos sobre la lengua “que inflama la rueda de la creación” en un ciclo de acción y reacción, que lleva a desavenencias y pleitos.

No debemos olvidar que nuestro juicio respecto de una situación o persona podría estar errado. Nadie es Dios como para tener la verdad absoluta respecto de una situación o persona. Siempre nuestros juicios están sujetos a la información (siempre limitada) que disponemos y mucho dependen de nuestros propios prejuicios, nuestra propia historia y experiencias. Entender estas limitaciones nuestras nos dará humildad a la hora de hablar, privilegiando el escuchar antes que el hablar. Muchas personas hablan apresuradamente creyendo tener la verdad y tratando de imponer justicia. Sin embargo, debemos recordar que no somos completamente justos y que somos limitados en nuestras apreciaciones de la realidad. Tener esto presente nos dará un mejor vivir, una mejor convivencia con nuestros semejantes.

Santiago nos invita a cuidar nuestra lengua y lenguaje para una mejor convivencia y para llevar la vida justa que Dios quiere.

21 Por esto, despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la vida.

Santiago nos llama a despojarnos, a sacarnos de encima la inmundicia y la maldad. Los versículos anteriores ya nos hablaron de esa maldad en nosotros que nos lleva a la tentación y que podría llevarnos al pecado.

Acá esta la clave para no sucumbir a esta terrible secuencia, romper la cadena en su primer eslabón. Despojarse de toda inmundicia, de toda maldad en nosotros. No permitir que esta maldad que aflora se haga fuerte y nos lleve al pecado. Debemos despojarnos de ella. ¿Es posible? ¡Si no lo fuese Dios no nos lo pediría!

Difícil es sobrevivir para alguien que descuidadamente entra a cruzar el cauce de un río ancho, caudaloso y embravecido. El río lleva ya demasiada agua con gran velocidad. Pero si esa persona no hubiese esperado a que el río creciese su caudal, y lo hubiese intentado cruzar cuando recién estaba como un riachuelo, seguramente no hubiese tenido problemas para cruzarlo. La enseñanza es que no debemos entretenernos con la tentación ni esperar que se haga fuerte en nosotros, sino que debemos resistirla en su comienzo, sin darle lugar a que se haga fuerte en nuestros corazones. No podemos permitir que nos hipnotice y nos seduzca.

De esta manera, despojándonos del mal en nosotros, podremos recibir (en el mismo lugar, en nuestro corazón ya no lleno de maldad y tentación, sino despojado de aquello) la palabra sembrada, la cual tiene poder para salvarnos.

Es importante notar que la Biblia dice que la palabra implantada tiene poder para salvarnos la vida. Salvarnos la vida es simplemente impedir nuestra muerte espiritual, nuestra separación de Dios. Pues evidentemente todos moriremos físicamente. Según lo visto antes, esto equivale al último eslabón de la cadena de acontecimientos terribles asociados con el pecado, nos referimos a la muerte. ¡ Es maravilloso que la palabra implantada, escuchada y llevada a la práctica por nosotros, tiene ese poder de apartarnos de la muerte, de darnos la vida ! De romper la cadena de maldición que lleva a la muerte espiritual.

Por una parte esto ocurre cuando creemos en Cristo como salvador y recibimos el don de la salvación y por otra parte ocurre cuando la palabra produce en nosotros un vivir de acuerdo a Dios y nos aparta del mal y de sus consecuencias. Doble impacto. Doble ganancia para nosotros.

22 No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica.

Llevémosla a la práctica porque de esta manera liberaremos su poder, que nos libra de la muerte y nos santifica. Las palabras que Jesús nos habló son espíritu y son vida. Llevarlas a la práctica, atesorarlas, producirá en nosotros un cada vez más eterno peso de gloria, nos santificará, produciendo en nosotros paz y liberando los frutos del espíritu santo, amor paciencia, benignidad, gozo, paz, benignidad, fe, etc.

23 El que escucha la palabra pero no la pone en práctica es como el que se mira el rostro en un espejo
24 y, después de mirarse, se va y se olvida en seguida de cómo es.

Olvidando no puede contemplar o recordar su rostro, la imagen ya no tiene influencia en su mente, no la recuerda. De la misma manera pierde su efecto santificador la palabra si no la vivimos. Si no vivimos la palabra, podemos caer, podemos apartarnos del camino, podemos sucumbir a la tentación, con el daño moral que esto nos trae, porque la paga del pecado es la muerte y el que peca, por mucho que si se arrepiente posteriormente sea perdonado por Dios y justificado por Jesucristo, paga en esta vida las consecuencias de su pecado. El asesino irá a la cárcel, aunque sea perdonado por el Señor en esta vida si se arrepiente. Incluso en algunos países el asesino irá a la silla eléctrica, aunque vaya arrepentido y perdonado por Dios. Nunca debemos olvidar que nuestro pecado trae consecuencias. No deberíamos tomar ligeramente el amor y perdón del Señor.

Este versículo nos indica la importancia de la memoria en la vida cristiana. Ya en el AT Dios le decía a su pueblo Israel acerca de la importancia de recordar sus palabras, ponerlas en los dinteles de sus puertas, llevarlas atadas a sus cuellos, colgando probablemente de sus pechos talladas en piedras y maderas. También les ordenaba a los padres transmitir la palabra de Dios a los hijos en un proceso que iba de generación en generación. Todo esto apuntaba a la importancia de no olvidar. No olvidar es importante pues nos permite actuar, vivir, hacer de acuerdo a la palabra que permanece en nuestros pensamientos. La Biblia está llena de mensajes a no olvidar, a retener la palabra a comunicarla a vivirla. Este versículo de Santiago apunta en la misma dirección.

25 Pero quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha oído sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla.

Nuevamente se nos instruye acerca del beneficio que nos trae el: (1) mirar cuidadosamente en la verdad revelada de Dios, (leer la Biblia, escudriñarla, aprenderla) y (2) perseverar en la enseñanza (vivir de acuerdo a la enseñanza recibida).

Esto equivale a la santificación, a una vida apartada por y para Dios. Es no convivir con el mundo y las tinieblas, es amar lo puro lo bueno y lo santo de Dios y alejarse de los placeres y maldades del pecado. La Biblia nos dice que recibimos bendición, es decir nos hace bien, cuando vivimos la vida cristiana.

26 Si alguien se cree religioso pero no le pone freno a su lengua, se engaña a sí mismo, y su religión no sirve para nada.

No son creyente aquellos que dicen serlo pero que no ponen freno a su lengua. Aquellos que buscan los pleitos y dañan con palabras a sus semejantes o hablan desenfrenadamente ofendiendo o blasfemando. Ellos borran con sus acciones lo que proclaman con sus labios. No son consecuentes con la identidad que profesan. Por lo tanto no les debemos creer si sus acciones son claramente opuestas a las enseñanzas de Jesús.

Además, para ellos, no tiene efecto el poder santificador de la palabra de Dios por mucho que digan ser cristianos o religiosos o que lean la Biblia y la estudien.

27 La religión pura y sin mancha delante de Dios nuestro Padre es ésta: atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y conservarse limpio de la corrupción del mundo.

Existe una correspondencia entre el creer en Dios y ser salvo por Jesucristo y la vida que llevamos. El buen árbol se reconoce por sus buenos frutos. Jesús dijo: “Por sus frutos los conoceréis, ¿acaso se recogen uvas de los espinos? O ¿higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero él árbol malo da frutos malos” Mateo 7:16-17.

Además, ¿En qué reconocerán que somos discípulos de Jesucristo? Jesús dice en Juan 13:35 “De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros.”

El cristiano demuestra su identidad en el mundo, la vive y expresa a través de sus obras.

Estamos llamados a vivir en amor, a demostrar el amor en la práctica y a dar buenos frutos como los da un buen árbol. Los buenos frutos son aquellos que el ES unido a nuestra disposición hace nacer en nosotros.

Pablo en Gálatas 5:22-23 menciona 9 de estos frutos “El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley.” 

Consecuentemente, el versículo nos dice que la verdadera religión es apartarse de la corrupción del mundo y atender a las viudas y a los huérfanos en sus aflicciones. Estas personas eran de las más desvalidas en la antigua sociedad de Israel. No tenían cómo proveerse el sustento diario. Dios llamaba a su pueblo a cuidar de ellas. Hoy en día podríamos generalizar y decir que la exhortación incluye a todos aquellos necesitados y desamparados en el mundo.

Finalmente, podemos concluir diciendo que nuestra respuesta a la salvación es nuestra santificación. Si verdaderamente hemos sido salvos buscaremos nuestra santidad y nuestras buenas obras demostrarán nuestra condición de hijos de Dios. Esto significa que habrá una correspondencia entre nuestra condición espiritual de hijos amados y salvos por gracia de Dios, y nuestro comportamiento diario, en el día a día con nuestros semejantes y en medio de nuestra sociedad. Esto lo logramos no por nuestras precarias y limitadas fuerzas, sino por la gracia de Dios que actúa en nosotros los creyentes y por su ES que nos ha dado.

ORACION FINAL:

Padre amado, te damos gracias por haber podido escudriñar tu santa palabra, escucharla y meditarla. Ahora te pedimos humildemente, que se haga carne en nuestra vida, que la podamos llevar a la práctica, por el poder que tu santo espíritu nos confiere solo por gracia, para mostrar por nuestras actitudes que somos tus hijos en medio de este mundo, y proclamar tu evangelio con valentía y darte gloria haciendo toda clase de bien. No por nosotros ni para nosotros Señor, sino para tu gloria. En el nombre de Jesús nuestro Señor, amén.

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